lunes, 28 de mayo de 2018



Muchos son los nombres que recibe esta entidad, cuyo orígen es la tierra Tapá/Nupé al oeste de Nigeria.
Ìyásán, Okara Ini La Loyin, Ìyásán, Olóòdodo, en África; Yanzán en el Brasil; Yansa, Oyá Bi, Oyá Dumí, Oyá Mimú, en Cuba.
Todos estos nombres van referidos a la Orisa cuya “casa” es el río Niger.
Es así como vemos que Ọya es una entidad fluvial (condición esta poco conocida en América), pero que también tiene otros ámbitos o espacios para sus desenvolvimientos.
Se entiende que es una entidad relacionada con los vientos, los torbellinos, los vientos desencadenados y las tempestades; pero al mismo tiempo se hace una relación directa entre esta Òrìşà y con la centella, fenómeno natural que la representa.
En los antiguos pueblos yorùbás se le considera como la entidad de las arboledas; mientras que en América se le asoció con los cementerios; esto se debe a la relación comparativa que tienen estos espacios físicos para cada una de tales culturas.
A un mismo tiempo, es costumbre invocarla y darle atención en los mercados y espacios donde se practican actividades comerciales en la venta de comestibles y artesanías.
Ọjá es una muy fiel defensora de de la verdad justa, y se dice que es implacable en sus acciones contra las personas deshonestas.
Si se presenta una fuerte tormenta donde se presenten árboles desprendidos desde su raíz y los techos de las viviendas hayan sido arrancados por la fuerza del viento, los yorùbás  suponen que Ọjá se ha puesto en acción demostrando de esta manera su disgusto.
Los auténticos mitos yorùbás sobre esta entidad nos narran que fue un antílope o un búfalo que podía, gracias a sus poderes, transformarse en una hermosa mujer que comúnmente asistía a los mercados para así entremezclarse con los seres humanos.
Los atributos así como los poderes y facultades que se le atribuyen varían de acuerdo con la tradición que le rinda culto.
Originalmente es considerada una Èbora (o Ebora) y no una Òrìşà, aunque ahora esta diferencia no es tomada en consideración.

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read more "ỌJÁ (Oyá) Hablemos un poco de cada Òrìşà"

lunes, 16 de abril de 2018



En esta oportunidad, la publicación que se efectúa está relacionada con una de las entidades que más polémica genera en la religión de los Òrìşàs.
La polémica surge sobre todo en el hecho de que sea posible efectuar una ceremonia de Ijoko Òòşà o asentamiento de la entidad al igual que otros Òrìşàs.
Es mucho lo que se ha discutido sobre el particular, pero a un acuerdo no se ha llegado, y es por eso que cada casa religiosa, cada Òlòrişà, tiene su versión y proceder en cuanto a las ceremonias.
La teoría más difundida entre los Òlòşàs es que sus omo deben “coronar” Şangó con Oro para Aggayú.
Las tradiciones más antiguas en Cuba con respecto a esta entidad, pero manejada por los Bàbálawos, explican que a quien se le determine como Òòşà Alagbatori a Aggayú, debe hacerle la ceremonia de Ijoko Òòşà <asentándole> Òşún en unos casos u Ojá en otros.
De unos años hacia acá, y de manera totalmente inexplicable, ciertas casas religiosas venezolanas lograron “hurgar en el pasado” y obtener unos dudosos tratados que explican la ceremonia para “asentar” la entidad de manera directa.
Ahora bien, expongamos ciertas consideraciones, para dar después una opinión sobre la entidad.
Entre Òlòrişàs se acostumbra a decir que Aggayú es la entidad del Volcán, llegándose an algunas “casas religiosas” a decir que el ota de fundamento debía ser obtenido en una de esas estructuras geológicas para después ser sometido a las “ceremonias de consagración”.
Se podrá observar que las teorías que poseen para la fundamentación de la entidad no tienen ningún tipo de base y cambian cada cierto tiempo.
Otras ramas establecen que Aggayú es la entidad de los desiertos, de los espacios donde la tierra es seca.
Como vemos no hay un <acuerdo> en que representa Aggayú porque otros dicen que es una entidad propietaria de ríos.
3 posiciones geográficas distintas, pero todavía no estamos seguros de la ubicación exacta de la entidad.
No ahondemos en aquello de si es el padre o el hermano de Şangó, con quien contrajo matrimonio y otros detalles.
La mala interpretación de lo que puede representar a Aggayú Solá ha desdibujado todo su culto.
El culto de esta entidad para la mayoría de los estudiosos serios no es Lukumí, no es yorùbá: Aggayú es un Loa de la creencia de la etnia Fon que en Cuba fueron llamados Arará, y que junto con otras eran los oriundos del territorio de Dahomey, hoy República de Benín.
De ahí la costumbre de que <no se coloque en la cabeza> de los practicantes de la religión de los Òrìşàs pues no se le considera como uno de ellos, además que las ceremonias para su verdadera y correcta consagración deben ser las llevadas a cabo según los métodos de los Arará, y no por las practicas yorùbás.
Además, en solo algunas casas de orígen Arará se consagra Aggayú en la cabeza de sus devotos.
Se dice que es una entidad de carácter colérico, de mucha fuerza; representa acciones naturales fuertes y destructivas; poderes naturales incontrolables: grandes fuegos, magma y posteriormente lava y gases que expulsa el interior de la Tierra, ríos caudalosos con corrientes enfurecidas que se desbordan y arrasan todo a su paso, vientos calientes que destruyen la vegetación y dejan a la tierra arida y seca, terremotos, mareas altas en el mar.
Aganjú o Aginjú Solá, que es su verdadero nombre, representa la fuerza incontrolable de la Naturaleza, que puede llegar a ser altamente destructiva.
No es un Volcán, no es un desierto, no es el Magma ni la lava que sale al exterior, es una inmensa fuerza solo comparable con fenómenos naturales como esos.


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lunes, 2 de abril de 2018



A principios de este año escribimos un poco acerca de ciertos  Òrìşàs (Èù, Ògún y Òóòsì), siempre tratando de tocar ciertos aspectos más novedosos dentro del conocimiento que ya se tiene sobre ellos. 

Continuando con esa idea hagámoslo ahora con uno de los más renombrados Òrìşàs de nuestra religión.

Obàtála es una de las 21 denominaciones o nombres con que es conocido en distintas regiones de Nigeria y Benín, el mayor entre las entidades a la que se rinde culto por los grupos yorùbás.

Y aseveramos que es el mayor entre los orisas, por ser el representante de Olódùmarè en la Tierra.

El significado del vocablo yorùbá Obàtálá (nombre con el cual se le llama en la región de Oba, Nigeria) es “el rey es grande”.

Comúnmente, hace muchos siglos, tanto por los habitantes de lo que hoy es el territorio de Nigeria, como por parte de los integrantes de las distintas etnias trasladadas a América como esclavos, el mayor de los orisas era nombrado como Orí’sanló (Orishanlá).

Por desconocimiento este vocablo se quiere aplicar solo a una entidad, la cual tratan de catalogar como un òrìşà distinto, sin saber que hacen referencia a una de las entidades con mayor número de nombres; hablar de Orishanlá es hablar de Obàtálá.

También es importante destacar un punto de vista que se mantiene en la totalidad de las regiones africanas donde se le rinde culto: Orí’sanló (Orişanlá) u Obàtálá, como deseemos llamarlo, es una entidad masculina y nunca ha sido un ente femenino.

Entre las más antiguas historias sobre él, se encuentran varias que lo manifiestan como un orisa de sexo masculino, atribuyéndole como esposa a Yemoó.

Orişanlá u Obàtálá fue provisto por Olódùmarè de condiciones de regencia por sobre los demás òrìşàs, y al ser el representante de este último sobre la Tierra tiene la facultad de dirigir una especie de “concilio divino” en donde concurre todos, y están supeditados a su mando.

Dentro del mito de su creación se explica que en el momento en que Oloddumare generó a los òrìşàs, el último en ser creado fue Orişanlá, con el firme propósito de que fuera este el que impidiera que el influjo negativo de Èù dominara a los demás orisas.

Por eso se dice, y es un principio que siempre se debe tener presente dentro de nuestra religión para aplicarlo cuando sea necesario, que Obàtálá es la única entidad que no pudo ni podrá  Èù penetrar.

Orişanlá u Obàtálá es un orisa de primer rango; es un òrìşà funfun y está acompañado dentro de esa clase o ascendencia ilustre, por otros òrìşàs funfun de segundo y tercer rango.

Dejemos otros datos para una próxima publicación.



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lunes, 26 de marzo de 2018



En publicaciones pasadas se estableció las antiguas denominaciones que se daban a las distintas entidades adoradas por los yorùbás.

Los Òrìşàs, posteriormente llamados òrìşàs funfun, correspondían a un “linaje real” o genealogía ligada directamente a Òdûdûwá para unos, y al de Obatalá para otros.

Esto se debió a la controversia suscitada por los cultores particulares de cada entidad, diferencia relacionada a la formación del Mundo encomendada a Obatalá, y que en un descuido de este fue llevada a cabo por Òdûdûwá.

Existen otras teorías y mitos que nos hablan ya sea del “emparentamiento” entre estas entidades, como de las causas de guerra entre ellas, pero nos desviarían mucho del tema.

Lo cierto es que se llamaba originalmente Òrìşà a toda entidad que estaba directamente ligado a una función o “trabajo” generador: aquellos a los cuales les fue encomendado por Oloddumare la Creación o Génesis, entendiéndose como ésta la acción de dar existencia a una cosa a partir de la nada, o lo que es lo mismo poder para engendrar, dar nacimiento a algo que aún no tenía existencia.

Dada esta concepción, entrarían en esta categoría Òdûdûwá y Obatalá, a quienes se les impartió la misión de crear el mundo, la naturaleza y el hombre (serían las entidades que catalogamos como Òrìşàs Cosmológicos en el post de fecha 25/02/2018).

La categoría de los Ebora, denominados después òrìşàs pupa, corresponde a las entidades que tienen funciones o “trabajos” no de tipo creacional, sino por el contrario actividades de dirección, ordenamiento y cumplimiento, superación de obstáculos y logro de metas, así como de otras acciones, aquí en la tierra (son los que ya llamamos Òrìşàs Cotidianos en la publicación reseñada antes) .

Para muchos que han tratado el tema consideran del linaje de Òrìşàs u òrìşàs funfun, además de Òdûdûwá y Obatalá, a otras entidades como Òşún (Oshun), Òria Oko, Yémooyá (Yemayá), etc.; pero no estamos de acuerdo con tal clasificación ya que no corresponde con el criterio de  Òrìşàs Cosmológicos.

En el grupo de Ebora siempre se ubican a Şangó (Shangó), Oyá, Shankpanna, Ôgún, Òóòsì (Oshosi), entre otros, pero atribuyéndoseles únicamente funciones relacionadas con la guerra y el derramamiento de sangre, obviando otras funciones que se realmente si les fueron encomendadas.

Todas estas diferenciaciones se fueron perdiendo en el tiempo; pero lo más importante que se perdió fue una posible diferenciación en el ceremonial con el que se hacía la fundamentación, “asiento” y entrega de cada una de estas entidades, y que puede ser muy influyente en la espiritualidad de quienes lo recibieran.

Se unificaron los procedimientos de cada una de las ceremonias estableciéndose un solo patrón para todas las entidades, sin respetar ciertos aspectos del proceso religioso.



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read more "Entre Òrìşàs, Òòşàs y Ebora."

lunes, 12 de marzo de 2018



Llegan los primeros esclavos yorùbás al continente americano, y con ellos la creencia en los Òrìşàs y los Ebora.
No existiendo una libertad para el culto de sus entidades, pues no fueron traídos para adoraciones religiosas, sino para trabajos de explotación, sería poco lo que se hablaba entre ellos sobre sus creencias.
Sin sus fundamentos y asientos de entidades, en un mundo nuevo, careciendo de sus utensilios religiosos, con una vegetación fuera del alcance y con especies nuevas y desconocidas, poco sería su trabajo práctico espiritual.
Cada grupo trataría de mantener los secretos de sus respectivas entidades, a pesar de que los yorùbás eran mantenidos dentro de las paredes de un mismo Cabildo de Nación, apartados de los congos, de los araras y otros más.
Debieron esperar más tiempo para recomponer los fundamentos de sus  Òrìşàs y Ebora con elementos del nuevo mundo, pero la denominación continuaría siendo la misma por muchísimos años.
Cada entidad era agasajada y consagrada con los rituales más puros, pero ese conocimiento era poco difundido a los negros criollos (hijos de africanos pero nacidos en América).
Pocas ceremonias de consagración religiosa se deben haber efectuado durante los primeros tiempos del establecimiento de la raza negra en este continente.
El hermetismo mantenido por los yorùbás concentrados dentro los distintos Cabildos de Nación mantendría con recelo los secretos de la religión por cientos de años desde su llegada al Nuevo Mundo.
Es posible que con posterioridad a la muerte de los ancianos que fundaron los primeros cabildos, el surgimiento de las Cofradías por parte de los negros criollos y la llegada de nuevos yorùbás que venían con una mayor influencia del islamismo y el cristianismo desde la propia África, sean los motivos que permitieron un cambio de denominación a las entidades.
Los que eran llamados Òrìşàs, pasaron a ser denominados Òrìşàs Funfun; los Ebora pasaron a ser catalogados como Òrìşàs Pupa (pupuá)
¿Por qué desapareció la palabra Ebora? No lo sabemos; este término no existe en los modernos diccionarios de lengua yorùbá. Es posible que fuera un vocablo utilizado solo por algunos grupos dentro de sus localidades.
El transcurso de los años hizo que las denominaciones de Òrìşàs Funfun y Pupa también fueran perdiéndose para llegar a la de Òrìşàs y Òòşàs, que poco se mantienen en estos días.
En la actualidad solo se habla de Òòşàs; no se hace distinción entre ellos, y las que se hacen son basadas en vocablos inventados; se confunden en un solo cuerpo a ciertas entidades que no entran en las categorías de Òrìşàs.
¿En que repercute esta errónea clasificación? En el simple hecho de que entidades que no son susceptibles de ser fundamentadas y entregadas, hoy sean objeto de consagración y que otras muchas no sean incluidas en la clasificación correspondiente o pasen a ser colocadas en otros puestos.
Se debe hacer un estudio profundo de cuales entidades son Òrìşàs, cuáles eran consideradas Ebora y que otras entidades existen dentro de la religión yorùbá.


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read more "Òrìşàs y otras entidades (III)."

martes, 6 de marzo de 2018



Ya estando claros que a ciertas entidades se les denomina Òrìşàs, como por igual se pueden llamar Òòşàs, y la clasificación de las mismas, pasemos a referirnos a la denominación de otras entidades.
Originalmente a quien se consideran Òrìşàs es a todas aquellas entidades que provienen de la genealogía de Òdûdûwá (Oduduá).
Hay también quienes dicen que son las entidades relacionadas con Obatalá, pero este punto será discutido en su debida oportunidad.
Aquellas entidades que no pertenecían a ese “linaje” de Òdûdûwá, es decir todas las demás, se les denominaba Ebora.
Recalquemos que el sistema religioso de los pueblos y reinos que componían a la actual Nigeria, y que hoy conocemos como religión de los yorùbás, si bien en sus orígenes tenía una concepción única y general en cuanto al fondo, pero con una diversidad y variación porque era de tipo local.
Las distintas entidades a las que se les rendía culto iban a depender de los distintos grupos ubicados en diferentes regiones y bajo el mandato de diversos reinos.
Era pues local porque a quien se adoraba en este reino, no necesariamente sería adorado por otros grupos.
Por ejemplo el reino de Ilé Ife adoraba a ciertas entidades, muy distintas a las adoradas en Oyó.
Ebora vienen a ser todas las entidades que no pertenecían, bajo la concepción de los sacerdotes de esa época, a un linaje que no era de realeza.
A su vez, existía otra clasificación que consideraba como Òrìşàs a los que tenían poderes sobre la vida, y como Ebora a los que poseían poderes relacionados a la guerra.
Esta teoría tiene un sentido lógico dentro del pensamiento africano de esa época.
 Cuando la religión llega a América, desconocidas razones hacen que se empiece a cambiar la denominación de las diversas entidades yorùbás.



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read more "Òrìşàs y otras entidades (II)."

domingo, 25 de febrero de 2018



Decíamos en nuestro anterior post, que muchas personas diferenciaban entre Oshas (Òòşàs) y Orishas (Òrìşàs), en función de ser entidades que se “coronaran” o no.
Se dejó claro, y asentado, que eso es un error de concepción y que la mayoría de las entidades de la religión yorùbá se deben denominar Òrìşàs, independientemente que el ceremonial que se utilice para su “entrega” sea con el método que conocemos como asentamiento, o con otro distinto.
La denominación de  Òrìşàs a ciertas entidades, y a otras no, radica en otros aspectos: el orígen de la entidad y su categorización, y la clasificación de los mismos en razón de sus atribuciones.
Hay que estar conscientes que lo que hoy consideramos religión yorùbá es la amalgama de una serie de ritos y liturgias locales.
La antigua Nigeria estaba compuesta por distintas tribus o grupos, que a pesar de compartir una mayoría de principios étnicos, mantenían algunas diferencias en cuanto a lo religioso.
Todas esas tribus tenían conocimiento y respetaban a muchas entidades, pero le rendían culto y veneración solo a los Òrìşàs locales, sin estar obligados a practicar la adoración de otros orishas y entidades, que hasta cierto punto consideraban foráneos.
Entonces en esta oportunidad vamos a centrar el tema en la clasificación de los Òrìşàs de acuerdo a las atribuciones donde a todas se les va a otorgar la denominación de Orishas, aunque basados en otros aspectos los mismos no los lleguen a ser.

Òrìşàs Cosmológicos: aquí nos referimos a las entidades que están vinculadas con acciones que tienen inherencia directa con el Génesis o formación del Mundo, la Creación de la Naturaleza y otros aspectos de ella, la Formación del Ser Humano y, adicionalmente, con todo aquello que tiene que ver con el Tiempo.

Òrìşàs con funcionalidad económica: en esta categoría se ubican las entidades a quienes se les atribuyen la fundación y amparo de actividades fundamentales para la subsistencia humana y medios de producción grupales, como son los protectores de la agricultura y cría de animales, la pesca, la caza, por ejemplos; esta categoría de Òrìşàs  fueron los que sufrieron más modificaciones y adaptaciones, asignándoles “nuevos poderes” y tareas en virtud de los cambios en la vida sufridos por los cultores que esclavizados llegaron a América.

Òrìşàs cotidianos: aquellos que se consideran relacionados con las acciones más comunes en la vida de los seres humanos y que son capaces de inclinar muchas veces la balanza del destino: la prosperidad, la música, la danza, la prolongación de la vida y llegada de la muerte, la maternidad, la obtención del agua y la lluvia, entre otras.
Pero por sobre todo tenemos que recalcar y no olvidar: la religión de los yorùbás está centrada que el culto a estos  òrìşàs es por su condición de intermediarios de Olodumare, único y supremo Dios que los creó, pero que a un mismo tiempo y a pesar de ser  Omnipotente se desentiende de ciertos aspectos y sus problemas como humanos.


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read more "Orishas (Òrìşàs) y otras entidades (I)."

lunes, 19 de febrero de 2018


Cuando se habla sobre religión yorùbá en América, y en especial, se hace referencia a las entidades que conforman todo el espectro de esas esencias sagradas, vemos que en muchas oportunidades se emplea terminología que no tiene basamento y crea confusión.
Las más comunes de esas palabras son Òrìşà (Oricha) y Òòşà (Ocha), que según entendimiento del vulgo y de la mayoría de los religiosos en América, se utilizan para hacer mención de dos tipos de entidades distintas.
No hay nada más errado y apartado de la realidad que este concepto, que se ha venido manteniendo durante muchos años.
Las diversas entidades que existen dentro de la religión yorùbá son agrupadas dentro de diversas categorías, dependiendo de las características, cualidades y funciones de cada una.
Hay entidades que no son Òrìşàs y van a estar colocadas en un grupo distinto al de estas.
Como mencionamos anteriormente, en nuestro continente americano se acostumbra a hablar de Òrìşà y Òòşà, y cuando alguna persona poca conocedora pregunta qué diferencia existe entre “esos dos tipos de entidades” (sic) obtienen una respuesta inadecuada.
Se ha querido denominar como Òrìşà aquel tipo de entidad que no es asentada, o lo que es lo mismo, entidades cuyo ceremonial es distinto al que conocemos como Ijoko Òòşà (pronunciado Yoko-Ocha).
Las entidades que en el momento de asentamiento y entrega pasan por esa “liturgia” del Ijoko Òòşà, son las que vendrán a ser denominadas Òòşàs.
Entendiendo que el saber y el conocimiento están repartidos por una imperiosa necesidad divina, es necesario informar que esto de ninguna forma es verídico ni real, y constituye un grave error de conceptos y conocimientos.
En primer lugar es imprescindible tener claro que la palabra Òòşà es un diminutivo, una contracción de Òrìşà, es decir una forma corta de dialecto; ambas palabras son sinónimas si se pudiere decir.
Tanto la palabra Òrìşà como Òòşà, son una misma pero expresadas de formas diferentes para comodidad lingüística, y en ningún momento indican diferenciación de las entidades en cuestión; cuando se habla de Òrìşà o de Òòşà se está haciendo referencia al mismo tipo de entidades, pues los vocablos no suponen categoría diferentes entre ellas.
Entre los Òrìşàs la diferencia podría tomarse en cuanto a cómo se ejecuta, se lleva a cabo, el ceremonial de cada uno de ellos.
Existen categorías dentro de las entidades, pero estas no están relacionadas con los vocablos a que se ha hecho referencia en estas líneas.
No podemos aventurarnos a tratar de explicar el origen de esta confusión, ni quien la creó, que seguramente fue en ocasión de un hecho relacionado por las distintas disputas surgidas entre Òlòşàs (Olochas) procedentes de distintas tierras de Nigeria, y hasta donde se podrían haber visto involucrados Babalawos pertenecientes a distintas ramas religiosas.
Lo importante es que ésta muy avanzada etapa de la religión, y con la facilitación de los estudios y averiguaciones, se haga referencia correcta de lo que son los Òrìşàs.
En el próximo post ampliaremos el tema.
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read more "La confusión de Òrìşà y Òòşà (Oricha y Ocha). "

domingo, 11 de febrero de 2018


Él (odù de Ifá)  le hizo adivinación para Akogun, el comandante militar.

Cuando Akogun, el comandante militar, iba a la guerra, fue a xxxxxx xxxxx para adivinación. Se le aconsejó que hiciera sacrificio con: chivo macho a Èsù, perro a Ògún, y gallo a su cabeza, antes de irse de la casa. Ya que no imaginaba ninguna fuerza que pudiera desafiar sus poderes invencibles de magia y fortaleza física, no se preocupó en hacer el sacrificio. Subsecuentemente salió para el frente de batalla acompañado por su esposa.  En el  frente de batalla,  fue victorioso porque no le llevó mucho tiempo subyugar a sus enemigos. Cuando estaba retornando a casa en triunfo, llegó a un río donde un pitón se estaba bañando. Es peligroso para cualquiera  ver  a un pitón cuando se está bañando. Se baña enganchando su cabeza en un árbol en uno de los lados del río, mientras que amarra su cola a un árbol del otro lado del rió. Después, comienza a golpear su cuerpo contra el agua y el ruido resultante puede ser ensordecedor. Cuando Akogun escuchó el ruido ensordecedor, se preguntó qué nueva batalla se estaba desarrollando delante de él.  Sin embargo, le pidió a su esposa que fuera a ver  lo que ocurría.  Cuando su esposa vio al  pitón, corrió de regreso con la exclamación “ìròsùn wo ìwòrì wo”, significando, que su esposo debía venir y verlo por sí mismo, porque lo que ven dos pares de ojos es mas verdadero que lo que ve un par de ojos. Cuando vio al pitón tomando su baño,  se molestó que su esposa le invitara  a que viera  a una ordinaria boa constrictor,  una serpiente.  Se preguntó lo que una serpiente pudiera hacerle a un guerrero quien estaba acostumbrado a batallar con oponentes armados.  A medida que hablaba,  el  pitón sintió la presencia de intrusos y les fue arriba.  A medida que la serpiente lo alcanzaba,  estiró sus piernas hacia ella y ésta comenzó a tragárselos. El pitón lo tenía ya hasta la cintura cuando sacó su puñal para abrirle la boca, hasta el punto que sus piernas habían llegado a adentrarse en su estomago. Se sorprendió cuando liberó sus piernas y vio que estaban paralizadas. no pudo caminar a su casa y tuvo que ser cargado por su esposa. Al llegar a casa decidió que no podía continuar viviendo como un inválido. Se transfiguró en odole que es lo que los herreros utilizan para golpear objetos hasta darle  la  forma  deseada.  Había  pagado  un precio  alto  por  su  presunción  y negativa  a  realizar sacrificio ante Èsù y Ògún.


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read more "Ebo ante Èsù y Ògún: Patakkie."

domingo, 4 de febrero de 2018



Para cerrar este ciclo de publicaciones sobre estas entidades, veamos una serie de ofrendas que se le pueden presentar, como un interesante aporte sobre lo particularmente expuesto y sobre todo, por la atención e interés prestado por los lectores.
Existen dentro de este sitio web otras publicaciones sobre el tema y que aquí son referenciadas para información de nuevos lectores:
Recordemos rápidamente que las atenciones a los mal llamados “santos guerreros” (sic) (Èşù, Ògún y Oshosi) pueden hacerse de manera conjunta, es decir los 3 a un mismo tiempo, o de manera separada; si queremos ofrendar a los  Òrìşàs Ògún u Ơşợợsì, no va a ser obligatorio hacerlo al pie de Èşù.
Siempre que se les vaya a efectuar una ofrenda si habrá un patrón obligatorio: encender 1 sola vela blanca y soplarles algo de licor, de preferencia aguardiente de caña.
En cuanto al día, es indistinto; lo importante es el tiempo y dedicación que se le dé en esa oportunidad para hacer las cosas bien y con calma.
De todos es sabido que estas 3 entidades “comen” muy parecido, y gustan de muchos addimú en común. Pero detallemos primero ofrendas para cada uno de ellos:
Èşù: dulces y caramelos de todo tipo, sobre todo de coco en conserva y acaramelado; maíz en cualquier forma (crudo, tostado o cocido en agua). En lo que respecta a frutas, siempre recibe bien guayabas, auyamas y mamones. Siente especial predilección por las sardinas fritas en manteca de corojo.
Ògún: nunca está de más colocar sobre este Òrìşà una jícara con agua que lo refresque. Entre las mejores ofrendas que se le pueden hacer, está la de 1 patilla (sandia, melón de agua), o parte de ella, directa sobre su fundamento, buscando también refrescarlo. Cocos verdes, plátanos verdes, piñas y otras frutas tropicales, caña de azúcar, boniatos (batatas o papas dulces) hervidos o asados, son los presentes que más se le presentan.
Oshosi (Ơşợợsì): para agradarlo no hay nada como el Licor de Anís y las Cotufas (rositas de maíz). Gusta mucho de los huevos de codorniz, ya sean crudos o cocinados. Es costumbre presentarle alpiste, jugos de patilla y granadina, piñas, ciruelas, plátanos y cambures.
Los ofrecimientos comunes a todos ellos siempre pueden consistir en jutía ahumada, pescado ahumado, maíz tostado, aguardiente de caña, miel y melado de caña, huevos de gallina crudos fritos o ya sean solamente hervidos, carnes rojas (res y cochino) ya estén cocidas o crudas, pequeños pescados, carnes blancas (pescado y pollo) guisadas, puré de auyamas, ñames asados o crudos, todo tipo de plátanos y cambures, ya sean verdes o maduros, dulces a base de coco, mazorcas de maíz sancochadas o asadas, bollos y tamales de maíz y otros granos (frijoles negros, rojos, blancos, garbanzos y frijoles de carita.

Estos addimú pueden dárseles en cualquier oportunidad, pero siempre con el cuidado de hacerlo con una frecuencia intermedia: no deben presentarse a diario o continuamente, como tampoco en una sola oportunidad durante el lapso de un año.
Con cualquiera de estos ofrecimientos, agradaremos en toda ocasión a estos guardieros de nuestra espiritualidad, y de igual forma obtendremos sus favores y cumplimiento de peticiones.


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read more "ADDIMU a Èşù, Ògún y Oshosi (Ơşợợsì)"

domingo, 28 de enero de 2018


Para entender ciertas concepciones de la religión yorùbá, tenemos necesariamente que conocer la vida diaria y la cultura de este pueblo.

Comencemos por explicar que los cultos religiosos africanos están impregnados por parte de su vida básica; hay tres patrones de vida en ellos (los africanos): pueblos pastores, pueblos agricultores y pueblos cazadores-recolectores.

El pueblo yorùbá, en la antigüedad, estaba compuesto por 2 de estos grupos: agricultores y cazadores-recolectores.

También tenemos que tener presente el hecho patente de que las creencias religiosas de los yorùbás variaban, por la adoración de distintas entidades, pues existían cultos locales.

Los pueblos agricultores yorùbás creían en entidades con un carácter supremo, pero a un mismo tiempo propiciaban adoración a esencias espirituales relacionadas con las cosechas. Son más numerosos sus pobladores.

Por el contrario los grupos cazadores-recolectores son más reducidos en cuanto a población.

Sus medios de subsistencia son la castración de panales de miel salvajes, la caza de animales, la pesca y la recolección de vegetales, de tubérculos y otras raíces, frutos y sus semillas; muchas veces se complementa todo esto con la cría de animales domésticos y actividades de labranza.

La creencia religiosa de los cazadores-recolectores está fundamentada en la existencia de otras fuerzas espirituales, presentes en la naturaleza, que les pueden ser benéficas, ya que su Dios único se encuentra lejano después de haberles legado esos sustitutos espirituales; esas otras entidades, que si son directamente accesibles a los seres humanos, son reinantes y se desenvuelven dentro de entes y espacios físicos determinados: plantas y árboles, espesuras y bosques, lagunas y ríos, etc.

Como resultado de esto tenemos que tales grupos humanos van a enaltecer el ecosistema donde están posicionados, pero a la sazón, al bosque en su totalidad por qué de allí es de donde proviene el sustento alimentario conjuntamente con el apoyo espiritual, y manifiestan en consecuencia un agradecimiento, mediante el culto religioso, a esas presencias sobrehumanas.

Las agrupaciones de cazadores-recolectores, en virtud de sus quehaceres del día a día, así como en la interrelación con el resto de los miembros, tanto en el comportamiento de grupo como en los patrones a seguir en su estructura, van a conformar su Mundo Espiritual que va a ser muy distinto al de un grupo del tipo agrícola.

Y es aquí donde aparece Ơşợợsì (Oshosi) dentro de la cultura religiosa de ciertos grupos yorùbás, que por su modus vivendi (cazadores-recolectores), rinden culto a ese Baba de quien heredan ciertos comportamientos para la subsistencia.

A Ơşợợsì se le conoce como Rey de Ketu (un reino dentro de la hoy República de Benín), pero por ser un culto muy limitado y asentado en solo ciertos ámbitos territoriales, el mismo prácticamente desapareció en África con motivo de la trata indiscriminada de esclavos hacia América.

Aunado a esto, las guerras desarrolladas por Dahomey durante parte del siglo 18, produjeron muchos prisioneros adoradores de esa entidad, que después serían vendidos a los esclavistas portugueses y españoles quienes los trasladaron al Nuevo Mundo. Fue así como se <despobló> África de los cultores de la entidad y hasta fue <mudado> de ámbito.

Según noticias de otros escritores el culto a Ơşợợsì se perdió tanto en Nigeria, que el festival que se le celebra, es por compartirlo con Obàtálá en la localidad de Ila Orangùn, y a la primera de las entidades mencionadas solo se le dedica un día, dentro de ese festival que dura 7 días.

Por ello muchos dicen que Ơşợợsì renació en América al ser trasladado tanto a las islas del Caribe, pero floreciendo mucho en Brasil.

En Cuba el culto a “El Cazador” se asentó sobre todo en La Habana y Matanzas, solo en 4 Cabildos, que es donde presumiblemente se dio el cambio o la transición en sus atribuciones.

El negro africano esclavizado ya no va a vivir como cazador-recolector pues en América lo llevan a vivir a los Bateyes (lugar donde están las oficinas, depósitos, comercio, así como las casas de los que trabajan en los centrales azucareros).

Ahí, el amo blanco le da el sustento o comida que le parece, y no le permite hacer recolección de vegetales, caza, pesca, de su dieta natural. Ya el negro pierde su identidad de cazador.

Y entonces, ¿a quién le dirige sus plegarias? Si bien la entidad cazadora le procuraba un sustento a través de una oración para disfrutar de una buena caza o pesca, o le defendía de temibles fieras depredadoras, aquí ya Ơşợợsì, a la vista del hombre, no tiene esas labores, como tampoco las tiene su devoto.

Se eleva entonces el primer grito de libertad hacia el Cielo para escapar del batey o de la casa del amo, donde el cazador-recolector se encuentra prisionero por el blanco esclavista. Ese mismo grito se pudo haber dado en África cuando se era prisionero de guerra, pero por estar dentro de su territorio autóctono es más difícil de pensar en esa hipótesis.

El primer Òlòşà (devoto consagrado con Ijoko Òşà), o algún Òlò Ơşợợsì que fue liberto, al ser interrogado por sus coterráneos de como lo habría logrado, diría: “Mo ti wi fun baba mi Ơşợợsì” (le pedí a mi padre Ơşợợsì).

A partir de ese día “El Gran Cazador” se transformaría en la entidad que trabaja como un carcelero mortal y es capaz de “sacar de las prisiones”; y a un mismo tiempo nos advertiría en lo adelante que “la justicia” (del amo blanco) nos perseguía. Además, quien no hiciera caso de sus consejos, sería victima de su reprimenda enviándonos a la cárcel como lo hacen los policías o gendarmes.

Con lo expuesto no queremos decir que una entidad yorùbá no nos ayude en múltiples aspectos: salud, evolución económica, resolución de problemas, estabilidad matrimonial, obtención de bienes materiales e hijos, etc.

No se puede desvirtuar la esencia real de un Òrìşà; es una gran pérdida de tiempo. Ơşợợsì continúa llevando a cabo sus mismas labores para las cuales fue creado por  Olódùmarè.

El Òrìşà no cambia su esencia, ni la adapta, como tampoco se va a transformar a pedimento de un devoto: va a seguir siendo el hábil cazador, al igual que un gran hierbatero, un increíble brujo y sorprendente mago.

Quienes hemos cambiado y transformado al Dueño del Bosque y la Tierra, somos nosotros, que actuamos de la misma forma que los esclavistas: nos empeñamos en darle las únicas tareas de policía y carcelero a un Òrìşà que todo lo puede.

Los devotos se han hecho “prisioneros” de una interpretación errónea, perpetuándola en el tiempo porque se carece de la agilidad mental, que el mismo Ơşợợsì nos brinda, pues como policías quieren imponer reglas a entes superiores.


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