domingo, 7 de enero de 2018


El presente post debió aparecer ayer 6 de Enero de 2018, tal cual fue prometido. La imposibilidad de hacerlo efectivo estuvo motivado a fallas técnicas. Agradezco las disculpas del caso.
Las líneas que a continuación se transcriben, constituyen un conglomerado de diversas notas que se encuentran en proceso de estructuración, a los fines de ser publicadas como un libro sobre esta entidad. El anuncio de su publicación se hará por este medio, entre otros.
<Èşù Elègbará, nombre este que se ha traducido como príncipe mensajero de los que viven en Egbá, y quien también es llamado Elegba por los nativos de Benín, es de las entidades yorùbás a quien se le ha dirigido una significativa aceptación y su consecuente reconocimiento, solo comparable con la de Olódùmarè (el único y supremo Dios de los yorùbás)
Para muchos el lugar de origen de Èşù es Kètu, que fue una de las antiguas ciudades y uno de los 16 reinos  originales fundados por los descendientes de Òdûdûwá, y que posteriormente formara parte del reino de Dahomey.
En opinión y consideración de otros, proviene de territorio nigeriano, específicamente de Ofa. Pero la gran mayoría de los criterios ubican su surgimiento en Owu (Olowu).
Su culto y adoración no solo queda circunscrito a los lugares mencionados, pues el mismo se diseminó en importantes centros: Ife, Ibadán, entre los Egba, Awori, Egbadó, y sobre todo en la ciudad de Iworo.
Después de esta corta explicación sobre su origen geográfico, pasemos a ver quién es Èşù.
De las entidades yorùbás a quien se le atribuyen, en mayor proporción, excelentes y al mismo tiempo pésimas virtudes es a Èşù.
Los dones que posee, que se inclinan a veces hacia lo provechoso e inmediatamente hacia lo nefasto, han hecho que su culto, en muchas oportunidades, se fundamente en el temor, y que para otros se apoye en vista a que se le considere un alto benefactor.
Pero en la mayoría de los casos se mantiene una errónea concepción de lo que representa esta entidad tanto en la religión, como en la vida de los seres humanos.
Hay que recordar que en la religión del pueblo yorùbá existe la creencia de la existencia del bien, más no de la presencia del mal.
Para hacer más accesible al entendimiento este principio podemos decir que la visión yorùbá de la vida esta circunscrita a una bipolaridad (2 polos): uno positivo y otro negativo, y que la definición de cuál será el que recibiremos en determinado momento va a depender de un tercer componente que actúa como fuerza motora; y ese no es otro que Èşù.

Veámoslo con un ejemplo gráfico:

Èşù se encuentra sobre la línea o balancín de nuestra vida junto con lo positivo y lo negativo; ese balancín o línea hará una inclinación a cualquiera de los dos lados, facilitándonos el acceso a lo uno o a lo otro en dependencia al impulso que nosotros mismos le demos a él, ya sea con nuestra acción o con una omisión de propia parte.
Por lo tanto Èşù será esa fuerza, la potencia, que permitirá en definitiva, con la más estricta seguridad, que un beneficio nos abrigue o que una sombra nos cubra.
Pero, ¿Cómo es posible que esto nos suceda? Una cualquiera de las 2 posibilidades se materializará como consecuencia del ejercicio que efectuemos al pie de esa entidad en procura de concretar lo positivo, o por el contrario, en la negativa de actuar según el o los consejos dados y permitir que lo negativo nos persiga.
Esto se debe al simple, pero poderoso hecho de que a Èşù se le conoce como “el Padre de los Sacrificios” (Èşù Bara Baba Ebo) por ser el encargado del traslado y distribución de los distintos sacrificios hacia los múltiples Òrìşàs, una vez que ha tomado su parte.
De ahí la importancia de desechar las ideas de que Èşù es un niño juguetón y pícaro, o que constituye un simple recadero, que es una entidad maléfica y diabólica, o que sea un vagabundo o mendigo que deambula por las calles.
Èşù, comparándolo nuevamente con el sistema de funcionamiento de una balanza, vendría a ser el “pilón” que la inclina hacia lo negativo, o su vez el “contrapeso” que nivela hacia lo positivo y el equilibrio.
No darle el valor justo a su importancia y magnitud dentro del sistema religioso yorùbá es, además de evitar el entendimiento real, menospreciarlo y propiciar su falta de apoyo, de donde dependemos, en las presentes y futuras acciones de nuestras propias vidas.>

La imagen presentada en esta publicación fue obtenida del espacio web que detallo a continuación:
www.gslunis.org
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read more "¿Quién es Èşù? (Eshu)"
 

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